El reporte anual destacó la detección de virus respiratorios en pediatría y adultos, la incorporación de nuevas técnicas para arbovirus y la importancia de sostener la vacunación como herramienta preventiva. El trabajo reafirma el rol estratégico del diagnóstico molecular en la toma de decisiones sanitarias.
El Laboratorio de Virología Molecular presentó su informe de gestión 2025, en el que se detallan los principales resultados obtenidos en el diagnóstico y vigilancia de enfermedades virales respiratorias, arbovirosis y otras patologías infecciosas. El documento constituye un insumo clave para el sistema de salud, aportando datos que orientan políticas de prevención y cuidado comunitario.
En el área de virus respiratorios pediátricos, el Virus Sincicial Respiratorio (RSV) fue el agente más detectado en cuadros de bronquiolitis, con una prevalencia del 46,5%. Este hallazgo refuerza la necesidad de la vacunación materna entre las semanas 32 y 36 del embarazo, estrategia que reduce la carga de enfermedad en lactantes.
En pacientes adultos internados, los virus más asociados a neumonía fueron Influenza A y RSV, ambos con 12,9% de prevalencia. Asimismo, en casos con síntomas respiratorios inespecíficos se detectó positividad para Influenza A, COVID-19 y RSV, subrayando la relevancia del diagnóstico molecular oportuno para orientar tratamientos y medidas de aislamiento.
Respecto a la vigilancia de arbovirus, se estudiaron cuadros febriles orientados a dengue, sin confirmaciones positivas durante el año, aunque se registraron algunos casos probables en enero. El laboratorio incorporó nuevas técnicas moleculares que amplían la capacidad diagnóstica para Zika, Chikungunya, encefalitis equina del oeste, Mayaro y Oropouche, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica regional.
En relación al sarampión, se analizaron 12 casos sospechosos sin confirmaciones. El equipo de salud remarcó la importancia de mantener los esquemas de vacunación completos, dado que la inmunización sigue siendo la principal herramienta para prevenir formas graves, evitar contagios y proteger a quienes no pueden vacunarse.
